Tequeños Venezolanos



Los tequeños en Venezuela son uno de los pasapalos qué no pueden faltar en cualquier celebración o fiesta, pudiendo encontrarse en algunas cafeterías y panaderías en formato grande con una longitud de entre 25 y 30 cms. En Venezuela se conoce como pasapalo lo que en España llamamos canapés, tapas o aperitivos. 
También son típicos en la gastronomía colombiana donde son más conocidos como palitos de queso, deditos de queso o simplemente deditos.
Los tequeños son palitos de queso envueltos en una masa qué posteriormente se fríe de modo que la masa quede crujiente y el queso interior derretido.
El queso idóneo para prepararlos es el queso blanco Venezolano, pero también se podría con un queso semi curado, preferiblemente bajo en grasas y con poca humedad para que el queso no se salga al freírlo ni ablande en exceso la masa.
Actualmente ya se pueden encontrar diversas versiones del tequeño, por ejemplo horneado, o con diferente rellenos, incluidos los tequeños dulces cómo los de chocolate.
Los tequeños que aquí os muestro los ha hecho mi cuñada que es Venezolana y aunque lleva viviendo en España muchos años, las buenas costumbres arraigadas de su tierra hace que todos podamos disfrutar de platos tan ricos como este.
Ingredientes (unos 30 tequeños)
300 g de harina de trigo
2 cucharadas de mantequilla
1 huevo
350 g de queso blanco venezolano o queso semi curado
4 cucharadas de agua
1/2 cucharadita de sal
1/2 cucharadita de azúcar (opcional)
Aceite de girasol ó Aceite de oliva suave (para freírlos)
Elaboración
Ponemos la mantequilla en un recipiente apto para microondas y la calentamos a 800 W unos 40 segundos.
Ponemos la harina en forma de volcán, en el hueco echamos el huevo, la mantequilla en pomada y la sal. Amasamos y vamos echando el agua poco a poco. Continuamos amasando hasta que la masa ya no se nos quede pegada en las manos. Si la masa está excesivamente húmeda espolvoreamos un poquito más de harina.
Hacemos una bola con la masa y la dejamos tapada con un paño a temperatura ambiente. La dejamos reposar media hora.
Cortamos el queso en forma de bastoncillos de unos 5 cms de largo y 1 cms de grosor.
Espolvoreamos un poco de harina en la superficie donde vamos a trabajar la masa. Separamos la masa en dos bolas. Extendemos cada una de ellas con un rodillo.
Y hacemos tiras alargadas de unos 2 cms de ancho y con 1 mm de altura.
Enrollamos el queso con las tiras que hemos cortado sin que quede ningún hueco sin masa para que el queso no se salga al freírlos.
Para que estén en su punto, lo mejor es freírlos 2 ó 3 minutos justo antes de comerlos. Ponemos al fuego una sartén con abundante aceite y cuando esté bien caliente, bajamos el fuego un poco y freímos los pequeños hasta que adquieran un bonito color dorado.
Unos vez fritos, los vamos poniendo sobre papel de cocina para quitarles el exceso de grasa. Emplatamos y ... a disfrutar.

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